California Considera La Prohibición De Pajilla o Popotes de Plástico

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California Considera La Prohibición De Pajilla o Popotes de Plástico

Justo hace más de un año, el estado de California prohibió las tiendas de comestibles de regalar un solo uso de bolsas de plástico. El objetivo era reducir la cantidad de plástico que suelen salir en el medio ambiente. Ahora, los legisladores de California están considerando que sea un delito para meseros el darle pajitas o popotes de plástico a clientes.

Esta nueva ley fue propuesta por el asambleísta Ian Calderon este mes de enero, y desde entonces ha recibido muchas críticas. Ay muchas razones para esto, es el hecho de que el proyecto de ley pide a cualquier mesero que sea atrapado dando pajitas de plástico o popotes a los clientes que no lo soliciten una multa de $1,000 y se enfrentan a hasta 6 meses de cárcel. Esto sería un delito menor, y es una pena bastante fuerte para la entrega de la paja o popote.

Por supuesto, el objetivo de la ley es buena. La idea, que es idéntica a la prohibición de bolsas de plástico que los votantes aprobaron en 2016, es reducir la cantidad de residuos plásticos generados por californianos diariamente. Las pajitas de plástico o popotes se utilizan a menudo una vez, y luego se tiran. A partir de ahí, pueden terminar en el océano o en otras áreas del medio ambiente donde permanecerán hasta que se descomponen varias décadas más tarde.

Asambleísta Calderón afirma que las sanciones se añadieron en el comité de normas legislativas estado, y que él no quiere que haya ningúna multa o pena de prisión para los meseros que dan las pajuelas. Que planea volver a trabajar el proyecto de ley y espera tener que ir al otro lado de la mesa del gobernador Jerry Brown con en los próximos dos meses.

Si bien esto puede parecer una gran cosa ahora, con toda probabilidad, esto va a soplar sobre bastante rapidez si se aprueba una ley de este tipo. Basta con mirar a la prohibición de bolsas de plástico. Eso fue un gran problema cuando ocurrió por primera vez, pero hoy en día la mayoría de las personas no les importa. Se ha convertido en más que una parte de su vida diaria, y no era tan gran cosa como la gente temía que pudiera ser. Una prohibición de esta naturaleza no sería el fin del mundo, y podría hacer mucho para ayudar a mantener limpio el medio ambiente.